El Mundo - 10.09.2019

(Jacob Rumans) #1

EL MUNDO. MARTES 10 DE SEPTIEMBRE DE 2019
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ESPAÑA i


RAFA LATORRE
El constitucionalismo es una forma
lubricada de patriotismo. Un concep-
to que sirve para designar al adver-
sario sin comprometerse demasiado
en la autodescripción. El adjetivo
constitucionalista le fue arrebatado
al derecho por la política para reu-
nir a los españolistas en torno a un
algo que no asustara a los escrupu-
losos que consideran que la cuaren-
tena nacional de España no ha ter-
minado, a pesar de que ya hayan
pasado más de cuarenta años.
El adjetivo constitucionalista es
eufemístico, por tanto, y también es
reactivo. Aparece cuando la infla-
mación nacionalista de una región
obliga a posponer el sectarismo. El
apretón de manos de Jaime Mayor
Oreja y Nicolás Redondo Terreros
en el País Vasco fue llamado cons-
titucionalista, como el altruismo de
Antonio Basagoiti para que Patxi
López ocupara la lehendakaritza.
El constitucionalismo es la forma-
ción tortuga de quienes preferirían
que el nacionalismo les dejara en-


frentarse en paz por asuntos mate-
riales mucho más prosaicos que los
ecos ancestrales del terruño.
En Cataluña se habló muy tarde
de constitucionalismo porque la
biosfera catalana se rigió desde
siempre por un consenso basado en
la discreción del discrepante. Y por-
que el nacionalismo fue taimado y
cultivó fama de autonomista en Ma-
drid mientras, a poc a poc, iba cons-
truyendo las estructuras de un Esta-
do en Barcelona. La imagen que me-

jor resume ese equilibrio natural es
la de los no nacionalistas dejando
sus flores en el monumento a Rafael
Casanova cada 11 de septiembre.
Transigir con uno de los mitos del
nacionalismo, y encima hacerlo en-
tre insultos y escupitajos, era una ex-
traña penitencia autoimpuesta.
El constitucionalismo, entendido
como un bloque transversal que reu-
niera a los tres partidos hegemóni-
cos de la derecha, el centro y la iz-
quierda, fue fugaz en Cataluña y

coincidió con la fase decisiva del pro-
cés. Apenas duró unos meses. De
aquel lapso de comunión antinacio-
nalista quedará una foto para el re-
cuerdo y poco más: el selfie rojigual-
do en el que Miquel Iceta posa junto
a Enric Millo, Dolors Montserrat, An-
drea Levy y Xavier García Albiol du-
rante la manifestación españolista
del 8 de octubre en Barcelona. Siete
días después del referéndum por la
independencia. Cinco del discurso
del Rey. Esa fotografía parecía la su-

peración del pacto de Tinell, por el
que en 2003 el PSC se alió con Es-
querra Republicana para marginar al
PP. El golpe parlamentario de sep-
tiembre provocó un cambio de eje
del socialismo, que entonces consi-
deró, al fin, que el desafío nacionalis-
ta era más urgente que las tradicio-
nales cuitas sectarias de la izquierda
y la derecha. Fue un espejismo.
Ya ni siquiera la organización que
reunió a los partidos en aquella mar-
cha histórica es un elemento verte-
brador de los constitucionalistas en
Cataluña. La relación entre Sociedad
Civil Catalana y Ciudadanos se ha
deteriorado hasta el punto de que
miembros de la Ejecutiva del partido
acusan a la nueva dirección de SCC
de moverse en la órbita del sanchis-
mo. La diputada de Ciudadanos Ca-
rina Mejías considera que la organi-
zación «ha defraudado mucho en los
últimos dos años. En primer lugar
porque el PSC la quiso manejar, des-
pués por las presuntas corruptelas
de sus dirigentes y ya el colmo fue-
ron las declaraciones de Josep Ra-

Lo llamaban bloque... Ya no existe


L El regreso del PSC al coqueteo con los independentistas, moción de censura incluida, y el repliegue de Cs por su mala


gestión del triunfo de 2017 han destruido la unidad constitucionalista L Societat Civil se fragmentó y el PP es irrelevante


Josep Borrell, tras los discursos en la manifestación constitucionalista del 29-0, la segunda en aquel octubre de 2017 como respuesta al referéndum ilegal del 1-0. JAVI MARTÍNEZ


El presidente de la Generalitat, Quim Torra, quiere
retrasar su juicio en el Tribunal Superior de
Justicia de Cataluña por desobediencia. Este fin
de semana amagó con plantar al tribunal alegando
que las fechas del juicio coinciden con el debate
parlamentario y ayer presentó recusación contra
el presidente del TSJC, Jesús María Barrientos, y
la magistrada Mercedes Armas, quienes forman
parte de la sala que lo juzgará. Torra cree que las

manifestaciones de Barrientos al pronunciarse
«públicamente sobre aspectos» que concernirán
al juicio supone una «flagrante falta de
imparcialidad» y que el magistrado rechazó «con
especial contundencia todas las tesis acerca de la
exhibición de símbolos que tienen que ver con la
solidaridad y apoyo a los presos políticos así como
de banderas ‘esteladas’». Por eso, alega que el
Tribunal Europeo de Derechos Humanos detalla
que la «imparcialidad judicial se salvaguarda
también a través de las apariencias» y
cree que la opinión de Barrientos sobre
el ‘procés’ «desbordó la esfera institucional».

TORRA RECUSA AL PRESIDENTE


DEL TSJC PARA DILATAR SU JUICIO

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