El Mundo - 10.09.2019

(Jacob Rumans) #1

EL MUNDO. MARTES 10 DE SEPTIEMBRE DE 2019
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i


ESPAÑA


món Bosch [actual presidente de
SCC], como de rendición y de aban-
dono de la lucha contra el indepen-
dentismo. Es un panorama desola-
dor. Creo que ha perdido su razón de
ser y que hay construir otra cosa que
sea capaz de mantener esa unidad».
Desde que Albiol extendiera su
largo brazo y se retratara junto al lí-
der de los socialistas catalanes, no
sólo se ha producido una moción de
censura que elevó a Pedro Sánchez
a la Presidencia del Gobierno gracias
a los votos de todas las fuerzas par-
lamentarias, sin excepción, contra-
rias a la soberanía nacional sobre la
que se sustenta el edificio constitu-


Prisión preventiva.
Coincidiendo con la Diada,
UGT y CCOO pidieron ayer
la libertad de los líderes
encarcelados tras ser juzgados
por rebelión en el Tribunal
Supremo. Los sindicatos
reiteran su rechazo por su
encarcelamiento y por «el
abuso de la prisión preventiva»,
además de asegurar que su
libertad «permitiría gestionar
mejor la polarización de la
sociedad catalana».

UGT Y CCOO, A FAVOR DE
LIBERAR A LOS PRESOS

cional. El epitafio del bloque consti-
tucional fue pronunciado en el Con-
greso por el propio presidente, cuan-
do a unos días del primer aniversario
de la declaración de independencia
de Puigdemont confesó no distinguir
entre los diputados a los constitucio-
nalistas de los que no lo son.
La descomposición fue vertigino-
sa y tuvo su punto culminante en
Navarra, donde el PSN prefirió ur-
dir un acuerdo con el nacionalismo
vasco, con la necesaria abstención
de Bildu, antes que permitir que go-
bernara la coalición antinacionalis-
ta Navarra Suma, que había ganado
con holgura los comicios. Donde la
grieta constitucional se hace más
evidente es en el centro. Ciudada-
nos habla ya de los socialistas como
hablaría de cualquier otra fuerza
nacionalista y justifica el cordón sa-
nitario trenzado en torno a Sánchez
en términos de salvación nacional.
Es revelador que de las encues-

tas que tratan de vaticinar el resul-
tado de un adelanto electoral en
Cataluña ya nadie se moleste en
hacer la suma de PSE, Ciudadanos
y PP. Los analistas dan por supues-
to, y así lo reflejan los titulares que
informan de los sondeos, que habrá
una reedición de los tripartitos de
Maragall y Montilla que provoca-
ron en el PSOE un giro excéntrico.
El PP es ahora mismo una fuerza
residual en Cataluña. El liderazgo de
Alejandro Fernández trata de devol-
verle el pulso con una gran finura
parlamentaria. El horizonte electo-
ral de la formación de Albert Rivera
es menos prometedor que hace dos
años. Entonces se convirtió en la pri-
mera fuerza no nacionalista que ga-
naba las elecciones, en votos y en
escaños, en Cataluña. La tímida ges-
tión de la victoria ha provocado crí-
ticas internas y es una de las razo-
nes, junto a la mudanza a Madrid de
una figura tan carismática como
Inés Arrimadas, del desgaste de las
siglas que hoy por hoy lideran el es-
pañolismo en la comunidad. El fi-
chaje de Ciudadanos para conquis-
tar la Alcaldía de Barcelona, Manuel
Valls, se despidió de la formación y
ahora trabaja por levantar una fuer-
za catalanista, convencido de que
hay un electorado huérfano.
La ruptura del bloque de partidos
ha provocado numerosas microrotu-
ras y una imparable sensación de
abatimiento entre los que, cuando
los catalanes no nacionalistas temie-
ron de verdad, se reunieron bajo una
denominación, la del constituciona-
lismo, que ha ido cayendo otra vez
en desuso. A las puertas de otra Dia-
da, les queda un consuelo y un te-
mor. El consuelo es que si hay algo
más fragmentado que los no nacio-
nalista son los independentistas. El
temor es que estos tendrán pronto
–16 de octubre a más tardar– una ra-
zón poderosa para cohesionarse.

«El 155 sirvió, pero hay


que ofrecer un proyecto»


Presidente de Societat Civil. Rebajada la tensión
desde 2017, propone combinar «firmeza democrática»
con «pedagogía» para enfriar el independentismo.

F. SÁNCHEZ


COSTA


JAVIER OMS BARCELONA
Pregunta.– El president, Quim
Torra, ha llamado de nuevo a una
«confrontación democrática»,
¿mantiene usted que hay que con-
vencer al independentismo?
Respuesta.– Es una obligación
moral y democrática enfrentarse a
quienes quieren saltarse la Ley y la
Constitución, como Torra con su
revuelta anarcoburguesa. Pero
también es obligatorio plantear
una estrategia para que una mayo-
ría de catalanes vuelva al proyecto
común español, que vean que el
camino de la ruptura no lleva a nin-
guna parte y que España tiene ele-
mentos de reforma suficientes pa-
ra que se sientan integrados. La so-
ciedad catalana también está ahora
más madura que hace dos años pa-
ra encontrar soluciones.
P.– ¿Cómo esperan hacerlo con
la sentencia del procés al caer o
con el recuerdo del 1-O y la apli-
cación del 155?
R.– Es importante proyectar la
idea de que España no es algo
ajeno. También hay que desarti-
cular las incompatibilidades que
el independentismo ha planteado
entre Cataluña y España, y hay
que presentar España como un
proyecto de futuro. En estos últi-
mos 15 años, el problema no es
sólo Cataluña. El problema es
que España ha entrado en una
depresión colectiva y una baja
autoestima que ha permitido que
arraigaran los discursos populis-
tas. Cuando España vuelva a te-

ner un relato ilusionante, el inde-
pendentismo caerá progresiva
pero inapelablemente. Eso no es
incompatible con la firmeza de-
mocrática. El artículo 155 sirvió
para calmar las aguas y recupe-
rar la convivencia. Pero no es su-
ficiente para superar lo que suce-
de con el procés. Se necesita un
proyecto de futuro de España.
P.– ¿Entiende el enfado de Cs y
PP con su propuesta de no decir
sólo no al independentismo?
R.– Hemos tenido divergencias
puntuales. Pero estamos retoman-
do los contactos y tengo la certeza
de que tenemos sintonía. Las po-
lémicas que ha habido este último

mes [Ciudadanos acusó la semana
pasada a SCC de abrazar las «tesis
del PSC»] demuestran que el
constitucionalismo está vivo.
P.– Vivo y dividido, como le su-
cede al independentismo.
R.– La situación política ha
cambiado con respecto a hace dos
años. El procés también está más
bajo de presión. Pero estoy con-
vencido de que si vuelve a haber
un envite como el que plantea el
señor Torra, los partidos constitu-

cionalistas sabrán estar a la altu-
ra. SCC sigue siendo la casa gran-
de del constitucionalismo y nos
vamos a partir la cara para tener
una buena relación con todos. Sí
existe una legítima disputa entre
partidos, pero lo que ha pasado
en Cataluña ha sido tan fuerte
que nos ha unido de una forma
muy profunda, aunque a veces no
lo parezca. Nos gustaría ver que
también en Madrid hay ese mis-
mo sentido de Estado.
P.– Torra, el entorno de Carles
Puigdemont o la ANC abogan por
la vía unilateral. ¿Es ERC el único
interlocutor posible ahora?
R.– ERC tiene que decidir qué
quiere ser de mayor. Gabriel Ru-
fián ha pasado de llamar traidor a
Puigdemont a creerse el nuevo
Cambó en España. Lo que nos
preocupan son los llamamientos
de Torra a la confrontación. Es
una pieza fundamental del pro-
blema que tenemos. Le pedimos
que tenga más respeto por las
propias instituciones catalanas. Si
lo hiciera, no sería un agitador co-
mo ahora. Se ha convertido en el
Boris Johnson catalán.
P.– ¿Se podría enfriar el conflic-
to con una mejora de la financia-
ción de Cataluña?
R.– Esa es una solución inge-
nua. El problema es mucho más
profundo y es una desconexión
de al menos un tercio de Cataluña
del proyecto de España. No es un
problema fundamentalmente de
dinero lo que sucede en Cataluña.

ANTONIO MORENO


300


Mil manifestantes.
La Guardia Urbana
cifró en 300.000 los
manifestantes con-
tra el independentis-
mo el 29-0 de 2017.

«Nos gustaría ver en
Madrid el sentido de
Estado que tuvimos
los partidos aquí»
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