El Mundo - 07.08.2019

(Axel Boer) #1
EL MUNDO. MIÉRCOLES 7 DE AGOSTO DE 2019
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OPINIÓN i


ERREJÓN me contó cosas que no cupie-
ron en la entrevista. Le pregunté por la
disciplina de partido. «Los partidos levan-
tan muros enormes por los cuales todo lo
que se dice fuera es estupidez o conspira-
ción y todo lo que se dice dentro tiene sen-
tido. El síndrome de la fortaleza sitiada es
una máquina mala de selección de talen-
to. Todo se vuelve sospechoso y se mide la
importancia de las posiciones por el grado
de aquiescencia. Por eso el PP y el PSOE
no vieron venir el estallido del 15-M, que
se fraguó desde 2008 y no estalló hasta


  1. Y esa tradición bipartidista ha con-
    tagiado al resto de formaciones. Para eso
    se creó la figura del independiente, para
    dirigirse a la sociedad con gente que se le
    parezca un poco más. Porque hay que
    mantener el poder interno, pero luego ga-
    nar votos fuera. Si solo tienes la ética de
    las convicciones puedes ser un fanático, y
    si solo tienes la de la responsabilidad pue-
    des acabar siendo un cínico».
    Le pregunté por la serie Chernóbil.
    «Desmonta el falso dilema entre libertad
    y eficacia: siempre hay momentos de ex-


cepción donde algunos proponen sus-
pender las libertades y concentrar el po-
der de decisión para ser más rápidos.
Chernóbil muestra que la libertad no es
solo una preocupación moral que atañe
a quienes tienen la vida solucionada, si-
no que es la condición para que se desa-
rrollen las mejores capacidades huma-
nas. Sin libertad ya no prima la mejor so-
lución sino la más obediente. La libertad

no es un amor abstracto, es lo que permi-
te que prosperen las mejores ideas y no
las más cómodas para el poder».
Le pregunté por Trump. «Sus votantes
han sido expulsados de la América biem-
pensante y fabrican cosas que ahora se fa-
brican por la mitad de dinero en la otra
parte del mundo. Su desarraigo es cultural

y material. Trump y Le Pen advierten al li-
beralismo: ‘Si no construís comunidad vo-
sotros, lo haremos nosotros’. Y la comuni-
dad que estos construyen es histérica, so-
lo se mantiene por la guerra constante,
necesita un enemigo a las puertas que
amenace. La función que cumplen en Vox
los gays o la ideología de género o los mu-
sulmanes es la del monstruo que cohesio-
na al resto. En ese histerismo se parecen

al fascismo clásico: hay que estar siempre
marchando, alerta contra el enemigo. No
importa quién sea o cuántos sean sino su
función terapéutica. Si Europa no es un lu-
gar al que pertenecer para vivir sin miedo,
tendremos más chalecos amarillos».
Ojo que Errejón podría prestarle un
cerebro a Sánchez tras el 10-N.

CONSIDERANDO
EN FRÍO

HAY UNA cosa que distingue a Pedro
Sánchez de Pablo Iglesias. El principio
básico del presidente es el poder y para
conseguirlo está dispuesto a entenderse
incluso con el PP y con Ciudadanos. Igle-
sias es un auténtico hombre de izquier-
das. Aspira, como es lógico, a encaramar-
se en el poder, pero no sometiéndose a la
palabra pedernal de cualquier alianza. La
superioridad ética de Iglesias sobre Sán-
chez parece clara. Su musculatura políti-
ca es además más robusta que la de Pe-
dro. El podemita desborda al presidente
en la dialéctica parlamentaria nueve de
cada diez veces. Iglesias es un profesor
universitario, un hombre de sólida cultu-
ra y un político que si el PSOE continua-
ra cerdeando, se alzará con la represen-
tación de la izquierda española.
Sin los escaños que controla Iglesias,
el líder socialista no puede ser investido
presidente del Gobierno. Sánchez está
decidido a que Podemos le apoye gratis
porque no quiere sentarse en el Consejo
de Ministros junto a Iglesias, que puede
dejarle in púribus en cualquier trance. El

dirigente de Podemos exige, teniendo en
cuenta la aportación que hace, la vice-
presidencia del Gobierno y cuatro minis-
terios relevantes, porque siempre ha
huido de los floreros de porcelana y los
fuegos artificiales. Difícil saber si Igle-
sias terminará doblegando su inteligen-
cia malherida a las presiones sindicales
y sociales. Sánchez negocia con su son-
risa de gótico tardío a diestra y a sinies-

tra. Quiere imponer una solución a la
portuguesa. «Si me sacas del pozo te ju-
ro que te perdono la vida», parece decir-
le Pedro a Pablo. El podemita solo pre-
tende que gobierne la izquierda de ver-
dad con él o sin él, pero con sus
hombres y mujeres en cargos ministe-
riales relevantes. Rechaza los andrajos

políticos que Sánchez le ofrece.
Al Rey corresponde, conforme al artí-
culo 56 de la Constitución, moderar la
situación, pero, a pesar de su bien pro-
bada habilidad, tiene poco margen de
maniobra en la coyuntura actual. Y ha-
brá que decir con toda claridad que si el
pueblo español se ve abocado a nuevas
elecciones, el máximo responsable no
será Iglesias, sino Sánchez y su ambi-

ción de poder, pues, tras ser derrotado
en cuatro ocasiones, no se le ha pasado
ni por la imaginación que el PSOE prue-
be con otro nombre. Todavía no se ha
dado cuenta de que los dedos de la ceni-
za le han tocado ya la frente.

Luis María Anson, de la Real Academia Española.

CANELA FINA


LUIS MARÍA
ANSON

Pablo Iglesias,


Pedro Sánchez


Opiniones


de Errejón
JORGE BUSTOS

ME DIVIERTE y sorprende descubrir en la
actualidad guiños a la historia. Hay muchos
prácticamente a diario. Por ejemplo, cuando
Donald Trump anunció los nuevos aranceles
contra China la semana pasada, citó como
uno de los motivos para introducirlos que
Xi Jinping no ha impedido la exportación
de fentanilo a EEUU. «Mi amigo el
presidente Xi dijo que detendría la venta
de fentanilo a los Estados Unidos, ¡esto
nunca sucedió y muchos estadounidenses
siguen muriendo!», tuiteó Trump.
El fentanilo es un medicamento de la familia
de los opiáceos, se dice que es 50 veces más
mortal que la heroína y estaría relacionado
con más de 28.000 muertes por sobredosis en
2017, según el Gobierno estadounidense. Lo
llamativo es que el argumento de Trump evoca
las famosas Guerras del Opio del siglo XIX,
pero al revés. Entonces, el Reino Unido y
Francia le impusieron por la fuerza el libre
comercio de opio a China, cuyo emperador
consideraba que su venta sin control tenía
efectos dañinos en la población.
Cuando veo a la activista medioambiental
Greta Thurnberg no puedo dejar de pensar
en la Cruzada de los Niños del siglo XIII. La
cuarta cruzada había fracasado en sus
objetivos y se había convertido en una
expedición de hooligans por lo que hoy es
Zadar (Croacia) y Estambul. Nadie quería
una quinta cruzada, y menos el rey de

Francia, pero hete aquí que a un pastorcillo
se le aparece Jesucristo para encargarle que
libere Jerusalén. El antropólogo Emilio Lara,
que acaba de publicar Tiempos de Esperanza,
la narración novelada de esta aventura, ha
afirmado con acierto que «la Cruzada
de los Niños fue la acción de un influencer
populista de la Edad Media».
El pastorcillo reclutó a miles de niños que
acabaron siendo vendidos como esclavos
tras subirse a los barcos de unos piratas que
les prometieron cruzar el Mediterráneo
desde Niza a Jerusalén. Greta también
cogerá pronto un barco.
Podríamos plantearnos que la historia es
circular, que el hombre tropieza dos veces
con la misma piedra, que en realidad la
historia es una espiral que se desenvuelve en
el tiempo, como pensaba el británico Arnold
Toynbee. Y hasta acudir a las interesantes
reflexiones que hacía Jorge Luis Borges
sobre las distintas fuentes del eterno retorno
para concluir con Marco Aurelio que «nadie
pierde el pasado ni el futuro, pues a nadie
pueden quitarle lo que no tiene». Pero
también podemos concluir algo más banal:
que los guionistas de la actualidad política
tienen muy poca imaginación y están todo el
tiempo echando mano de lo que ya está
escrito para arropar sus campañas.

Ecos de


la historia


Podríamos plantearnos que
la historia es circular, pero
también que los guionistas
de la actualidad tienen
muy poca imaginación

AJUSTE
DE CUENTAS

JOHN
MÜLLER

NO SE TRATA,
creemos, de la
penúltima purga
que cada cierto
tiempo sacude
el régimen de
Pekín para
acabar con la oposición al liderazgo
imperante. El tijeretazo persigue
otro fin: un récord Guinness. 1.
peluqueros se reunieron ayer en
Shenyang para ejercer su noble arte
de la ligereza capilar a miles de
ciudadanos. En Valencia, en abril se
intentó ese mismo récord con 1.
cortadores a través de una campaña
solidaria para ayudar a enfermos
con daño cerebral y confeccionar
pelucas para niños con cáncer. El
récord vigente lo ostentaba Japón
desde 2014. La seriedad de los
‘conejillos de indias’ chinos
captados en esta imagen hace
temernos que el resultado final ante
el espejo pudo ser aterrador. Bueno,
recordemos que Mao era calvo.
JORGE BENÍTEZ

EL APUNTE
GRÁFICO

Tijeretazos
a golpe de
Partido Único

AFP
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