El Mundo - 07.08.2019

(Axel Boer) #1

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IRENE HDEZ. VELASCO
MANZANARES / CIUDAD REAL
Pregunta.– Los toreros han pasa-
do de ser maestros a ser conside-
rados asesinos...
Respuesta.– Vivimos un bache ge-
neracional, que se nota no sólo en
el tema de los toros, sino en la ca-
lle. Antes, a un profesor se le tra-
taba de usted y se le respetaba, y
ahora muchos niños los tutean y
los tratan con desconsideración.
Hay una generación antisistema
que trata sin respeto a la gente
mayor, que protesta por todo y
que, menos trabajar y apechugar,
hace de todo. Está claro que a los
animales hay que tratarlos bien.
Pero un perro es un perro, un ga-
to es un gato, son animales.
P.– ¿Se han borrado los límites en-
tre seres humanos y animales?
R.– Se ha perdido el baremo, el
norte. Para mí, maltrato es tener
a un perro husky en un piso en
agosto. El problema es que esta
generación actual pone a los ani-
males por encima de los seres hu-


manos, ha traspasado un punto
que para mí no es discutible.
P.– ¿Y si el día de mañana tiene
usted un hijo y le sale animalista?
R.– Uf... Supongo que igual que al
tío más macho del mundo le pue-
de salir un hijo gay, a mí también
me puede salir un animalista. Me
imagino que te llevas un disgusto
los primeros días pero luego, co-
mo es tu hijo, pues lo aceptas.
P.– ¿Entiende algunos de los argu-
mentos de los animalistas?
R.– Pocos, la verdad. Tengo una
finca y una ganadería y sé que pa-
ra que eso se sostenga no se pue-
de sobrepasar un determinado
número de animales. Cuando hay
más, comen más, cuestan más y
si no hay comida suficiente, em-
piezan a coger enfermedades. Los
animalistas dicen que hay que de-
jar a los animales en el campo,
pero yo creo que es mejor que se
los lleven a su piso y les den ellos
de comer.
P.– ¿Los toros sienten?
R.– Los toros sienten, no hay du-

da. Hay días que los ves más tris-
tes, días que están enfadados, dí-
as que embisten más, días que
embisten menos... Claro que los
toros sienten. No son piedras ni
plantas, sienten.
P.– Cuando entra a matar, ¿qué
siente el toro, qué siente usted?
R.– Pues algunos toros te dan pe-
na, porque los ves que se han en-
tregado. Y otros son unos cabro-
nes y les ves buscándote con ma-
la idea.
P.– ¿No puede haber corridas de
toros sin sangre y sin muerte?
P.– Me gustaría pensar que no.
Quito tenía una de las mejores fe-
rias de América. Pero llegó una
gente nueva y prohibieron la

muerte. Se lidiaba el toro pero no
había muerte. Bajó un montón el
aforo, se perdieron muchísimos
abonados y en 2011 cerró. Ade-
más, la gente pensaba que el toro,
tras la corrida, se guardaba y que
servía para otro día. Pero un toro,
en cuanto se torea una vez, ya no
vale para torear, desarrolla senti-
do. Si al toro se le mata bien, en
caliente, sufre mucho menos que
tras tenerlo 20 minutos en un chi-
quero después de todo el trajín,
de dejar que se enfríe y sacrificar-
lo con la puntilla o meterlo en un
camión y llevarlo al matadero.
P.– ¿A qué le tiene miedo?
R.– Yo soy miedica, soy un cagón.
El toro me hace pasar miedo. Hay
días en que delante del toro te
juegas profesionalmente muchas
cosas. Y para que salgan las co-
sas, esos días tienes que arriesgar
mucho más. Y cuanto más aprie-
tas el acelerador, más te juegas,
más fácil es que te cojan.
P.– Fuera de la plaza, ¿qué es lo
que le da miedo?
R.– Quizás el fracasar con mis hi-
jos. Me gustaría que mis hijos,
cuando los tenga, me vean con
respeto y con cariño. Fracasar en
eso es lo que más miedo me da.
P.– ¿Por qué no hay toreros gais?
R.– No lo sé. Supongo que por lo
mismo por lo que no hay muchas
mujeres en el mundo del toreo:
por una cuestión de números. De
una escuela taurina pueden salir
anualmente 50 chavales, y para
que haya un Roca Rey, un Juli,
tienen que pasar muchos años.
Las mujeres, en las escuelas tau-
rinas son la mitad de la mitad de
la mitad que los hombres, y con
los gais supongo que pasa igual.

Así que para que salga uno que
despunte tienen que pasar muchí-
simos más años.
P.– Los toreros han encarnado tra-
dicionalmente el concepto de
masculinidad español. ¿Por qué?
R.– El toreo siempre ha sido de
hombres. En esto se empieza muy
joven, estás rodeado de gente ma-
yor, tienes que adaptarte rápido,
tienes que tener capacidad de su-
peración y de sufrir, porque de-
lante de un toro se sufre. Hay to-
ros que cuando terminas de to-
rearlos te han quitado tres años
de vida. Aguantar ese ritmo du-
rante años se consigue a base de
pantalones y de valor, de hombría
si usted quiere. Si no, no es fácil.
P.– Belmonte decía que torear es
algo espiritual...
R.– Sí, torear es algo espiritual,
místico si quiere. Cuando toreas
bien es cuando te abandonas.
Cuando de verdad estás a gusto y
cuaja un toro importante no hay
técnica. Pero claro, yo me paso
siete horas al día entrenando, así
que el día que desconecto llevo
todo eso dentro. Parece que no te
cuesta, que te sale fácil. Pero de-
trás de eso hay un chorro de ho-
ras de trabajo.
P.– En la plaza, ¿se enfrenta al to-
ro o a sí mismo?
R.– Te enfrentas al toro. Pero el
toro tiene que ser tu aliado para
conseguir tu meta y que salga una
buena faena.
P.– ¿Se acuerda del nombre de al-
gunos de esos más de 4.000 toros
que ha matado?
R.– De algunos, sí. Me acuerdo
del nombre de los 46 toros que
llevo indultados. En mi casa ten-
go colgados en una pared un car-
tel por cada toro indultado.
P.– ¿Los toros son de derechas?
R.– La tauromaquia no tiene nada
que ver ni con izquierdas ni con
derechas. Aunque ahora parece
que nos ha echado a todos hacia
la derecha. Pero el que va a una
plaza y paga 15 euros por una en-
trada al sol en un pueblo muchas
veces es de izquierdas.
P.– El Che Guevara fue a una co-
rrida en Las Ventas, Jon Idigoras
fue novillero...
R.– En los toros hay gente de iz-
quierdas y de derechas. Lo que
pasa es que la derecha es la que
medio nos ha apoyado un poco.
Si hubiera sido por los de Pode-
mos y por toda esa gente, habrían
acabado ya con los toros. De he-
cho, en muchos ayuntamientos
donde han entrado han quitado
las corridas.
P.– La instrumentalización de los
toros por parte de Vox, ¿perjudica
a los toros o los beneficia?
R.– Creo que en cuanto la política
mete el hocico, ya sean unos u
otros, al final salimos perjudica-
dos. Vox nos ha defendido, pero
en realidad el pifostio que se ha
formado en la derecha tampoco
ha servido para nada, porque los
otros han seguido teniendo la
misma fuerza contra el tema del
toreo y encima la derecha se ha
separado.

«Igual que a un tío
muy macho le puede
salir un hijo gay, a mí
un hijo animalista»

ANTONIO HEREDIA

EN CAMISA DE ONCE VARAS. Tomó la alternativa hace 19 años. Desde


entonces, el granadino David Fandila ‘El Fandi’ ha toreado más de 1.600


corridas y ha lidiado más de 3.000 toros, casi 4.000 reses contando las


corridas en solitario, los mano a mano, las novilladas, los festivales...


EL FANDI i TORERO


«LOS TOROS SIENTEN, SIN DUDA.


NO SON PIEDRAS NI PLANTAS»


El Fandi descansa
junto a uno de sus
botijos y los de otros
compañeros toreros,
que tradicionalmente
los llevan a la plaza
para refrescarse y
limpiar los trastos.

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