El Financiero - 08.04.2020

(Ben Green) #1

(^10) EL FINANCIERO miércoles 8 de abril de 2020 Economía
La ausencia de un plan
ante la emergencia
E
l domingo pasado, el Pre-
sidente de la República
pronunció un discurso a
la nación a fin de comunicar las
medidas de su administración
para contrarrestar los efectos de-
rivados del coronavirus.
Contrario a las expectativas
de los analistas y de un amplio
segmento de la población, el
presidente no presentó un plan
coherente que permita enfren-
tar la emergencia sanitaria. En
su lugar, el mandatario hizo un
recuento de supuestos logros,
repasó varios rubros del presu-
puesto aprobado en noviembre
pasado y sólo mencionó algunas
medidas adicionales.
Como en otras latitudes, el
brote y los riesgos de una mayor
propagación del Covid-19 en
México implican un severo peli-
gro para la salud de las personas,
lo que ha obligado a la adopción
de medidas drásticas de aisla-
miento e interrupción de activi-
dades, en un principio lideradas
por los particulares.
La dimensión y el alcance glo-
bal del fenómeno no tienen pre-
cedente, al menos, en un siglo, lo
cual representa un elevado costo
potencial en términos de bienes-
tar y crecimiento económico.
Los desafíos sanitarios y econó-
micos asociados con esta calami-
dad en nuestro país demandan
una estrategia que se base en un
diagnóstico objetivo de la situa-
ción actual y de los posibles esce-
narios en el futuro, y establezca
acciones de corto y mediano
plazo con objetivos claramente
identificados y alcanzables.
Dentro del discurso presiden-
cial, estos elementos estuvieron
mayormente ausentes. En térmi-
nos generales, el Presidente pa-
rece subestimar la gravedad de la
crisis, al plantear, como respuesta,
la continuidad de medidas en
marcha con algunas adiciones
La deficiencia de este enfoque
resultó especialmente preo-
cupante considerando el poco
espacio que, en su alocución, el
mandatario concedió a los asun-
tos relacionados con la salud,
a pesar de ser ésta la raíz de los
problemas.
En vez de aportar datos sobre
la evolución de la enfermedad y
su probable expansión, el Presi-
dente se concretó a señalar que
México es el segundo país con
menos infectados y el tercero con
menos defunciones por el Co-
vid-19, en relación con el número
de habitantes. Sin embargo, esta
aparente conquista podría estar
sobrestimada por el bajo número
relativo de pruebas aplicadas.
Aunque advirtió que la parte
más difícil de la epidemia está
por llegar, el mandatario se mos-
tró confiado en la capacidad del
sistema de salud para atender
las necesidades emergentes, res-
pecto a lo cual adujo la reciente
creación del INSABI y la remo-
delación de algunos centros de
salud. Desde luego, no hubo
mención alguna de las carencias
surgidas a partir de la desapari-
ción del Seguro Popular.
Las medidas adicionales sani-
tarias fueron escasas, lo que in-
cluyó la incorporación de camas y
equipo hospitalario de las fuerzas
armadas para la atención general
de terapia intensiva y un incre-
mento marginal al presupuesto. A
la luz de las restricciones exhibi-
das por las naciones desarrolladas,
es dudoso que México esté prepa-
rado para manejar una eventual
agudización de la pandemia.
Con mucho, el Ejecutivo de-
dicó la mayor parte de su arenga
a los temas económicos. Sin em-
bargo, a pesar de su importancia,
no comentó sobre el desempeño
desfavorable de la economía
ni su deterioro en términos de
caídas de ingreso, desempleo
y quiebra de empresas en caso
de que se prolongue por mucho
tiempo el confinamiento.
Al no contar con una evalua-
ción cabal de las posibles presio-
nes económicas derivadas de la
epidemia, el mandatario optó
por ratificar la orientación de
la política pública en el man-
tenimiento de los proyectos de
infraestructura, incluyendo los
ferroviarios, aeroportuarios y
de refinerías, así como los pro-
gramas sociales en materia de
pensiones y otras transferen-
cias, que originalmente fueron
presupuestados.
Al respecto, informó que, con
los menores precios del crudo,
México reducirá sus exportaciones
de petróleo para aumentar la refi-
nación, lo cual dista mucho de ser
una decisión económica racional.
Para adecuar el gasto público,
el Presidente anunció la am-
pliación moderada de algunos
programas sociales y de infraes-
tructura en zonas marginadas, así
como un mayor apoyo financiero
a Pemex. Mencionó, además, la
disponibilidad de créditos perso-
nales y de vivienda e hizo referen-
cia a un inminente programa de
inversión pública y privada en el
sector energético, el cual ha sido
pospuesto varias veces.
Es evidente que estas iniciati-
vas no van dirigidas a atenuar de
forma directa los posibles proble-
mas de empleo e ingreso deriva-
dos de la suspensión masiva de las
actividades económicas, lo cual
puede resultar particularmente
perjudicial para las personas con
un elevado índice de pobreza.
Exsubgobernador del Banco de México y
autor de Economía Mexicana para Desen-
cantados (FCE 2006)
@mansanchezgz
RAZONES Y
PROPORCIONES
Manuel
Sánchez
González

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