Familia Saludable N.324 — Junio 2017

(Ann) #1

T


odas tenemos una amiga que llega impecable a las citas,
pero tarde. Dedica tantas horas a su arreglo personal, que
se le pasa el tiempo volando y cuando se da cuenta, su
demora es de por lo menos media hora. Es tan común en ella este
comportamiento que ya todos saben que es preferible decirle que
el evento será una hora más temprano de lo acordado. Este es
un claro ejemplo de impuntualidad crónica; ya que a cualquie-
ra le puede pasar que, por diversas razones (no sonó la alarma
del despertador, se retrasó el vuelo o hubo demasiado tránsito),
llegue tarde a alguna reunión. Sin embargo, cuando sucede con
frecuencia, además, en varias o en todas las actividades de la
persona, entonces ya se habla de un problema al cual se le debe
poner atención, sobre todo una solución, porque no solamente
afecta a quien llega tarde, sino a todos quienes lo rodean.

Diversos estudios señalan que los impuntuales crónicos no per-
ciben el tiempo de la misma forma que quienes suelen ser pun-
tuales en su vida diaria. Aunque hay varios factores que pueden
alterar esta percepción, por ejemplo: la edad (los jóvenes pueden
ser más impuntuales que los adultos), la personalidad, el estado
de ánimo, los desórdenes psiquiátricos, la familiaridad y cercanía
con los demás, incluso los estímulos visuales y auditivos y hasta
la temperatura. Cabe destacar que cada persona tiene un reloji-
to interno, marcado por factores ambientales y fisiológicos, los
cuales se relacionan con el estilo de vida que lleva.


Tarde pero
sin sueño

Saludable JUNIO 2017 • 45
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