Bordados con historia: relatos de artefactos textiles en la cuenca del Baker

(franvidalv) #1

Una gran cinta decorativa destaca en el interior de este artefac-
to, detalle que suele verse en algunas tabaqueras antiguas de
la zona. Los bolsillos están forrados en raso, no solo por su belle-
za y brillo, sino porque su sedosidad permite que el tabaco no
se quede pegado y almacenado en el fondo de estos. “Todo un
acierto”, menciona la bordadora. La gracia de la tabaquera
estaba en que “ponías el papel a un lado y el tabaco adentro, allí
no se humedecía”. Luego, se enrollaba y se guardaba en el bol-
sillo del pantalón.


Elaborada a dos hebras con hilos carmencita, cuenta que su bor-
dado siempre comienza desde la parte inferior de la pieza,
ascendiendo a medida que va terminando cada flor, hasta com-
pletar el trabajo. Tres puntos utilizó para esta cigarrera: punto
atrás, punto relleno en diferentes direcciones y punto sombra,
“gordita, tupidita”, detalla Audolina. El punto sombra también
es conocido en la Patagonia como araña o pata de gallo, y es
utilizado aquí para ir pegando la cinta de raso que enmarca el
objeto.


Audolina se define como una mujer detallista y minuciosa.
Quizás el oficio de soguera, que también practica desde peque-
ña, contribuye a eso. “Que quede parejo, a los dos lados igual.
Por eso bordo al revés y al derecho igual”, dice, enorgullecién-
dose de su técnica prolija. Esta preocupación existe en su labor
aunque el revés de cada bordado quede escondido bajo el forro
de la cigarrera. Este cuidado por todo lo que hace justifica muy
bien la elección de un material noble como el cuero de choike.
Su textura, conformada por grietas y hoyitos, sin duda, le otorga
belleza y prestancia a la composición final de la cigarrera.

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