Bordados con historia: relatos de artefactos textiles en la cuenca del Baker

(franvidalv) #1

Deshilachados


por el tiempo


Desde un inicio, los bordados de Yessica han sido diseñados
como objetos funcionales y estéticos. La idea era alejarse total-
mente de los cajones, donde muchas veces estos textiles de
hogar suelen quedar guardados.


Muchos eran hechos como regalos, por lo que casi no tiene
bordados antiguos “propios”, relata Yessica. Eran creaciones
muy preciadas, primero imaginadas y soñadas por la bordado-
ra a la espera de ir juntando los materiales necesarios.


El servilletero de Margarita nació de una bolsa harinera de 5
kilos en desuso, por lo que su tamaño corresponde a la canti-
dad de tela del saco. Bordado en hilo de algodón y con las
sobras de las lanitas regaladas por su vecina, el servilletero está
compuesto de dos piezas: fondo principal y bolsillo superior
costurado en el medio. Ambas partes quedan equilibradas por
una dedicatoria bordada.


Comenzó bordando como siempre lo hace, por el borde, y
logró terminarlo en un mes. Está bordado en tres puntos dife-
rentes: punto tallo, con el que la ayudó su mamá “porque o me
quedaba muy tirante o muy separado, no hubo caso que lo
aprendiera”; punto ojal y punto cadeneta.


Las flores rellenas alcanzan una textura despeinada y una
impresión de movimiento gracias a las figuras delineadas de
tallos y hojas. Este estilo de puntada, cual achurado de lápiz,
otorga la armonía final al trabajo. Dos ojales, uno en cada
esquina superior, permiten que este artefacto textil cuelgue
firme, cumpliendo la función para la cual fue creado.


En uso hace más de treinta años, muestra notorios rasgos de
envejecimiento: “la tela ya no está blanca”. Sus manchas, colores
gastados e hilos deshilachados dan cuenta del paso del tiempo.

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