Bordados con historia: relatos de artefactos textiles en la cuenca del Baker

(franvidalv) #1

Recuerda, como si fuera ayer, el día en que tomó la
aguja e hizo su primer bordado. “Mi mamá me dibujó
una florcita, una sola, y yo, para terminarla rápido, la
bordé toda café. Y ella me dijo: “Pero cómo, Hilda, ¿no
has mirado el jardín?¿Cómo haces una flor café, dónde
se ha visto eso? El palo es café, la flor es rosada”. Para


doña Eloísa las tonalidades que se daban en el jardín eran la
inspiración para el bordado, no podía existir otra que no fuera
la propia naturaleza.

Años después de esa experiencia, Hilda comenta sobre la
carpeta bordada y dice que este pañito fue su conejillo de
indias, donde por primera vez se atrevió a experimentar libre-
mente en la técnica del bordado. Utiliza bastidor para bordar,

algo inusual en esta zona, y lo hace a dos hebras, consiguiendo
así textura y movimiento. Esto lo logra combinando diferentes
puntos, los cuales ha aprendido observando el trabajo de
otras creadoras. Luego los reinterpreta a su manera, pues
afirma que nunca nadie le enseñó a bordar. No obstante, gran
parte de su vida la pasó rodeada de bordados, hilos de colores
y flores, lo que, de alguna manera, tuvo que haber quedado
grabado en su retina y en sus manos.

El tono de voz con el cual va y vuelve del pasado, relatando
su historia de vida, es enérgico y melódico: “Yo he ido aquí
agarrando mañas”, cuenta al referirse al estilo de bordado
personal que ha ido cultivando. Lo primero que borda son los
contornos de los pétalos, para luego ir rellenando y superpo-
niendo puntos, hasta terminar el motivo. Borda “como por
sobre”, de fuera hacia adentro, disfrutando cada puntada.
“Ahora esto me apasiona, para mí esto es un deleite (...) Yo
agarro mi bordado así y para mí es crear”.

La combinación de colores para ella es fundamental: “A mí
me gusta la cuestión así como suavecita (...) soy muy de los
colores pasteles. Es que todo combina con eso”. Para Hilda
los colores estarían también asociados a las emociones, e
identifica con facilidad los que a ella le producen alegría o
tristeza. Constantemente va cuestionando con qué color
seguir. Si se decide por un verde, entonces se pregunta:
“¿Qué tipo de verde?”, y va hurgando entre las tonalidades
hasta encontrar el color adecuado. Así, su habilidad nata para
criticar su propio trabajo le ha traído positivas consecuencias;
una destreza que habría ejercitado y aprendido con su
marido y sus cuatro hijos: “Entre nosotros, somos muy de
decir las verdades”, afirma.

No cabe duda de que el bordado es una técnica textil de
largo aliento, por lo que detenerse a escoger el color indica-
do es una práctica bastante astuta. “Yo agarro los hilos,
porque he ido comprando hilo, hilo, hilo, y entonces los pre-
sento aquí", dice, y muestra cómo lo hace. "Pongo uno, ¿a
ver? ¿Y este rosado? ¿Qué le puedo poner ahí? A ver si le
combina, o queda muy fuerte, o se ve como que nada que
ver”. Una vez aplicado el color en cada puntada, modificarlo
no es tarea fácil, incluso existe la posibilidad de dejar la tela
marcada permanentemente al cortar y remover el hilo, por lo
que tomarse el tiempo para decidir y estar segura amerita el
esfuerzo.

En la carpeta bordada, distintos y graciosos ramos se
encuentran dispuestos en diferentes sentidos. Las hojas de
cada motivo resaltan por sus particulares combinaciones de
tonalidades verdes, todas diferentes entre sí, lo que le otorga

gestualidad a la composición general. Debió usar el ingenio
para dar con una manera de aprovechar los restos de hilo que
tenía, circunstancia que finalmente le permitió encontrarse con
la luminosidad y la textura de las hojas. Los motivos florales,
por su parte, están rellenos con distintos puntos, como festón,
punto largo y corto, por nombrar algunos. El nudo francés se
utiliza solo para acentuar ciertos detalles.

El dibujo no es lo suyo, o al menos no todavía, dice. Para prepa-
rar sus piezas a bordar, Hilda calca las flores de una carpeta que
le hizo su mamá a su hermana, Yessica. De esta manera, se
apoya en la herencia de dibujos maternos al empezar una
nueva obra, para luego volverla propia a través de cada punta-
da, color y textura escogida.
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