DE_2009_salud_cardiovascular

(tlittels) #1
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INFECCIÓN Y RIESGO DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR

De forma indirecta, durante una infección se pue-
den dar distintos procesos inmunopatológicos —como
el mimetismo molecular, la diseminación de epítopos o la
activación de linfocitos autorreactivos provocados por los
microorganismos responsables—, que pueden contribuir
al proceso inflamatorio crónico en la pared celular que
desencadena la arteriosclerosis. Estos fenómenos pueden
ocurrir, incluso, a nivel sistémico, muy lejos de donde final-
mente se producirá la lesión.


Demostración del papel de la infección en
la aterogénesis


Se han realizado experimentos en animales, como ratones
y conejos, que mostraban el desarrollo inicial de la lesión
arteriosclerótica, o la exacerbación de ésta, en aquellos a los
que se les había provocado una infección en el laboratorio,
mientras que los vasos de los no infectados permanecían
sanos. De forma similar, en otros experimentos se infectaba
a todos los animales para posteriormente tratar con anti-
bióticos eficaces a la mitad de ellos. Se comprobaba que
los vasos de los tratados permanecían sanos mientras que los
de los animales no tratados mostraban arteriosclerosis.
Epidemiológicamente, la primera sospecha se tuvo
al comprobar un descenso en la incidencia y la mortalidad
de la enfermedad coronaria a partir de los años sesenta en
los países occidentales. Se pensó que este decrecimiento
se podía asociar al empleo de los primeros antibióticos
descubiertos, principalmente la penicilina —disponible
desde 1943—, pero también de otros que los siguieron,
como la tetraciclina, el cloranfenicol o la eritromicina, que
pudieron actuar como medida de prevención primaria y
secundaria de numerosas infecciones. De hecho, en algu-
nos países se pudo constatar este fenómeno cuando otros
factores relacionados, como el tabaquismo o la ingesta de
grasas, seguían aumentando.
Numerosos estudios han puesto de manifiesto que
pacientes con enfermedad cardiovascular, incluidos aque-
llos que han sufrido un infarto agudo de miocardio, pre-
sentan títulos más altos de anticuerpos frente a algunos
microorganismos que otras personas sanas. En el interior
de las lesiones arterioscleróticas de pacientes afectados,
se ha constatado, mediante variadas técnicas, la presen-
cia de bacterias y virus, pero no en los tejidos adyacentes
normales. De hecho, ello ha conducido a desarrollar algu-
nos protocolos experimentales de antibioterapia dirigida
en enfermos con lesiones coronarias con el fin de evitar el
progreso de las lesiones (prevención secundaria).


Producción de arritmias por microorganismos
Las arritmias cardíacas son una importante causa de mor-
talidad y morbilidad; pueden contribuir al empeoramiento
de otras enfermedades del corazón (como la insuficiencia
cardíaca), provocarlas por sí mismas (como el infarto agudo
de miocardio), o generar lesiones en otros órganos (como
las derivadas de embolias). Se conocen numerosos factores
que las favorecen, como la diabetes, la enfermedad valvu-
lar o la hipertensión, entre otros. De forma similar a lo suce-
dido con la aterogénesis, la aparición de biomarcadores de
inflamación en pacientes con arritmias cardíacas ha puesto
recientemente de manifiesto la posible implicación, tam-
bién, de la infección como mecanismo desencadenante.
Los principales estudios se han realizado sobre la fibrila-
ción auricular, que es la arritmia más frecuente; asimismo,
se han aportado pruebas en la fibrilación ventricular, una
de las principales causas de la muerte súbita.
A diferencia de lo que ocurre en la arteriosclero-
sis, en este caso de momento sólo se ha podido mostrar
el papel de un par de bacterias que producen infecciones
crónicas y que también están implicadas en la aterogénesis.
Estas infecciones actuarían como iniciadoras del proceso
inflamatorio y contribuirían, asimismo, a su mantenimiento.
Entre los estudios disponibles se encuentran los hallazgos
del estudio histológico de los tejidos, donde se aprecian sig-
nos de inflamación. Epidemiológicamente, algunos autores
tienen la impresión, por su experiencia personal, de que
coexisten frecuentemente molestias gástricas en pacien-
tes atendidos por arritmias en unidades cardiológicas.
Este hecho se constató con estudios serológicos que
determinaban una correlación significativa entre los nive-
les altos de anticuerpos y las arritmias en estos pacientes.
A pesar de todo ello, la asociación parece menos clara que

Miocarditis en un paciente con difteria.
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