EUMARIA

(AV) #1

de ancianos y enfermeros desmembrados. El chico hacía todo lo posible
para no vomitar.


—¿P-Por qué las enfermeras... —Samuel no pudo ocultar el terror
en su mirada—. ¿Por qué ellas están... desnudas?


El joven veía los cuerpos semidesnudos de mujeres tiradas en el
corredor; a algunas se les veían los senos, otras no llevaban sus uniformes
desde la cintura para abajo. Eran enfermeras jóvenes de cabellos marrones y
negros, las cuales estaban envueltas en charcos carmesí y con sus partes
íntimas desgarradas. Cleman contestó con bastante indignación en su rostro.


—Porque los que hicieron esto no son personas... sino monstruos.
Finalmente llegaron a la cocina, y al entrar se percataron de que no
había nadie. Entonces Samuel cogió un enorme cuchillo afilado con sus
manos temblorosas.


—¿Qué estás haciendo, mocoso? —preguntó el detective al verlo
con el objeto punzante.


—Pues... tanto tú como el agente Belton tienen con qué defenderse
de esos monstruos, pero yo no tengo nada. Así que pensé...


—Ya veo, está bien. Regresemos.
Ellos volvieron al salón principal, entonces vieron a Belton regresar
desde el pasillo izquierdo de arriba.
—¡Robert, sin rastro de vida por aquí! ¡Revisé las habitaciones del
uno al veinte! Niño... ¿En cuál se hospedaba tu abuela?


Samuel se sorprendió al oír eso. Este, con los ojos expresando
incredulidad, dijo para sí mismo.


¡Soy un completo tonto! ¡Estaba tan preocupado por ella, que
olvidé lo más básico!... ¡Debí haber empezado por su habitación!
Sam subió rápidamente las escaleras.
—¡¡La número treinta y cuatro!!... ¡¡Mi abuela se hospeda en la
habitación treinta y cuatro!!


Después de decir eso, este cruzó rápidamente al lado de Belton,
quien intentó advertirle.
—¡Ey! ¡Espera, niño! ¡Cálmate!... ¡Puede ser peligroso!

Free download pdf